El plan contempla barreras físicas, tecnología de vigilancia y mayor presencia militar para frenar la migración irregular y el crimen organizado.
El Gobierno puso en marcha el denominado Plan Escudo Fronterizo, una estrategia de seguridad destinada a reforzar el control en la frontera norte de Chile, especialmente en los límites con Perú y Bolivia.
El presidente José Antonio Kast supervisó el inicio de las obras en el sector de Chacalluta, en la Región de Arica y Parinacota, donde comenzó la construcción de zanjas y otras barreras físicas destinadas a impedir el ingreso irregular al país.
El plan contempla zanjas de aproximadamente tres metros de profundidad, vallas de hasta cinco metros de altura, torres de vigilancia, radares térmicos y drones de monitoreo permanente para reforzar la vigilancia en zonas consideradas críticas.
Además, el despliegue incluye alrededor de 3.000 efectivos de Fuerzas Armadas y Carabineros, quienes operarán en turnos rotativos para mantener presencia permanente en la zona fronteriza.
La iniciativa busca enfrentar la migración irregular y delitos asociados como el tráfico de drogas, contrabando y trata de personas, fenómenos que han aumentado en la frontera norte durante los últimos años.
De acuerdo con estimaciones citadas por autoridades, en Chile vivirían más de 300 mil migrantes en situación irregular, lo que ha impulsado el debate político sobre nuevas medidas de control migratorio.




