La última encuesta Pulso Ciudadano mostró un fuerte deterioro en la evaluación del presidente José Antonio Kast. Su aprobación retrocedió varios puntos y la desaprobación llegó a un máximo histórico, en medio de un escenario marcado por preocupaciones económicas y de seguridad.
La evaluación ciudadana del presidente José Antonio Kast registró una de sus caídas más significativas desde el inicio de su mandato. De acuerdo con la más reciente edición de la encuesta Pulso Ciudadano, correspondiente a julio de 2026, la aprobación del jefe de Estado descendió hasta un 25,6%, mientras que la desaprobación escaló al 58,9%, el nivel más alto desde que asumió el Gobierno. La medición refleja un creciente desgaste de la administración y una ciudadanía cada vez más crítica respecto de su gestión. Pulso Ciudadano
El sondeo evidencia un cambio relevante en la percepción pública durante las últimas semanas. Aunque Kast logró mantener niveles de respaldo superiores durante los primeros meses de su mandato, la tendencia comenzó a revertirse en medio de diversas controversias políticas, dificultades económicas y cuestionamientos sobre la capacidad del Ejecutivo para responder a las principales demandas ciudadanas.
Entre las preocupaciones que concentran mayor atención de los encuestados continúan figurando la delincuencia, el crimen organizado, la inmigración irregular y el costo de la vida. A ello se suma una creciente inquietud por la situación económica de los hogares, factores que han incidido en la evaluación del Gobierno y en las expectativas respecto de los próximos meses.
La encuesta también muestra que la confianza en la gestión presidencial enfrenta uno de sus momentos más complejos. Analistas advierten que estos resultados podrían aumentar la presión sobre La Moneda para impulsar cambios en su agenda política y acelerar medidas destinadas a recuperar respaldo ciudadano, especialmente cuando el Gobierno enfrenta importantes desafíos legislativos y administrativos durante el segundo semestre.
Los resultados de Pulso Ciudadano se conocen en un contexto de creciente tensión política, donde el Ejecutivo busca consolidar sus principales reformas mientras enfrenta un escenario de mayor escrutinio público y un descenso sostenido en los indicadores de aprobación.




