En medio de la devastación que golpea a Venezuela tras los destructivos sismos de 7,2 y 7,5 grados Richter registrados el pasado 24 de junio, una luz de esperanza con sello nacional conmovió al continente. Tras un extenuante y complejo operativo de salvamento que se extendió por casi 72 horas, el equipo especialista USAR de Bomberos de Chile, en conjunto con una fuerza multilateral de tareas, logró rescatar con vida a Hernán Gil, un vigilante de 53 años que permaneció sepultado durante ocho días bajo las estructuras colapsadas de un edificio.
El rescate definitivo se concretó en la mañana de este jueves en la localidad costera de Catia La Mar, estado de La Guaira, al norte del país caribeño. Gil había quedado atrapado en la garita de seguridad donde trabajaba al momento de la catástrofe. Según explicaron expertos de la Cruz Roja, la estructura de la propia caseta actuó como un auténtico «escudo» de protección, impidiendo que el peso directo del desplome terminara con su vida de forma inmediata.
Las complejas maniobras de socorro iniciaron formalmente el lunes a las 10:00 horas, luego de que rescatistas chilenos realizaran un crucial primer contacto acústico con la víctima el domingo. Desde entonces, un despliegue de aproximadamente 100 especialistas de Chile, Estados Unidos, Portugal, Costa Rica y El Salvador batallaron contra el tiempo y contra las cerca de 140 toneladas de hormigón que aprisionaban el refugio subterráneo del sobreviviente. Durante el prolongado cerco técnico, los equipos mantuvieron comunicación permanente con Gil, suministrándole hidratación y medicamentos a través de ductos mínimos mientras se replanteaban los accesos estructurales.
La dramática espera también tuvo un rostro familiar: su esposa, Gusbimar González, permaneció apostada frente al recinto colapsado de manera ininterrumpida desde el día posterior a la tragedia, atestiguando el titánico esfuerzo de las escuadras internacionales.
El éxito de este operativo se enmarca dentro del masivo despliegue de ayuda humanitaria coordinado por la ONU sobre el terreno, el cual ya totaliza la llegada de entre 2.500 y 3.000 rescatistas extranjeros al territorio venezolano. De acuerdo con el último balance oficial entregado por el Ejecutivo de ese país, las labores generales han permitido salvar a 6.461 personas, en una emergencia que lamentablemente ya registra al menos 2.295 víctimas fatales y más de 11.000 heridos, cifras que mantienen en vilo a la comunidad internacional.




