El reciente nombramiento de Judith Marín como ministra de la Mujer en el futuro gobierno de José Antonio Kast ha generado una ola de cuestionamientos desde sectores políticos y sociales. Marín, de 30 años, es evangélica, estudió Pedagogía en Castellano en la Universidad de Santiago (Usach) y actualmente preside la organización de jóvenes evangélicos de esa casa de estudios.
Este martes, el Presidente electo dio a conocer el listado de ministros que integrarán su gabinete, y la designación de Marín se convirtió en una de las más comentadas y criticadas. La nueva secretaria de Estado cuenta con experiencia como asesora del diputado de Renovación Nacional Eduardo Durán y se desempeñó anteriormente como concejala en la comuna de San Ramón. Además, postuló sin éxito a la Cámara de Diputados por el distrito 12 de Puente Alto, representando al Partido Social Cristiano (PSC).
Cuestionamientos desde el Congreso
Diversas parlamentarias manifestaron preocupación por el perfil de la futura ministra y por las señales que, a su juicio, envía su nombramiento en materia de derechos de las mujeres y diversidades.
La diputada Emilia Schneider afirmó a través de redes sociales que la llegada del Partido Social Cristiano al Ministerio de la Mujer representa una señal de alerta. Según señaló, se mantendrán vigilantes para evitar retrocesos en derechos relacionados con género y diversidad sexual, cuestionando además el compromiso previo de Kast de no intervenir en temas valóricos.
En la misma línea, la diputada Francisca Bello advirtió que la designación genera inquietud en relación con los derechos sexuales y reproductivos. Subrayó que la postura pública de la ministra frente al aborto, sumada a otros nombramientos en el área de salud, abre interrogantes sobre el rumbo que tomará la política pública en estos ámbitos. Asimismo, aseguró que ejercerá una labor fiscalizadora para resguardar avances legislativos relevantes para las mujeres.
Por su parte, la diputada Ana María Gazmuri criticó lo que calificó como una falta de coherencia en la decisión, recordando que Marín había manifestado previamente una postura contraria a la existencia del propio Ministerio de la Mujer.
En tanto, la diputada Javiera Morales cuestionó la designación desde una perspectiva laica, señalando que el Estado chileno no debería permitir retrocesos en derechos reproductivos ni en libertades individuales. A su juicio, la llegada de Marín a la cartera representa una señal preocupante para las mujeres.




